
El Govern de la Generalitat ha aprobado una medida según la cual en breve deberá circularse a una velocidad no superior a 80km/h por las vías del área metropolitana de Barcelona, incluídas autovías y autopistas.
Dicha medida se incluye en el marco de una serie de proposiciones, un total de 73, que supuestamente deberían propiciar una mejora en la salud de los catalanes. Se dice que el motivo es meramente medioambiental, afirmación negada por el conseller de medioambiente, quien postula que el objetivo es exclusivamente velar por la maltrecha salud de los ciudadanos.
A un año vista, los barceloneses (de ciudad y provincia) gozarán de una envidiable salud gracias a la desaparición de humos que permitirá esta arriesgada medida. El Servei Català de la Salud verá disminuir los casos de tos crónica o de otras afecciones pulmonares y nosotros gozaremos de mejores servicios gracias al ahorro del departamento de Sanitat.
Y es que los catalanes no nos fijamos en cualquiera para tomar medidas, medidas similares fueron tomados en París, esa bella ciudad tan solo 12 veces superior en tamaño a la capital catalana, o Londres, también de dimensiones parecidas a las nuestras, supongo.
Sin embargo, como habitante de la ciudad, que no barcelonés, preferiría seguir tosiendo a sentir cómo un flash ilumina la noche a mi paso a 99km/h por una recta de una desierta autopista de cuatro carriles por sentido a las 3 de la madrugada. Uno, que no es médico, presupone que las enfermedades del aparato respiratorio surgen en la medida que la concentración de gases se hace insostenible. Curiosamente, tales concentraciones se dan en las horas punta, momentos en los cuales las recurrentes retenciones impiden que la velocidad media exceda los 10km/h. Mis malos hábitos me llevan a conducir a partir de las 22 horas, precisamente a partir de esa hora, las emisiones de gas caen sustancialmente, llegando, entrada la madrugada, a cantidades imperceptibles. Por otro lado, ¿no es plausible pensar que mantener esa velocidad en la autopista que describía anteriormente en las mismas condiciones de tráfico y horario puede llegar a provocar una pérdida de concentración capaz de provocar serios accidentes?
En este momento, si se celebrara una degustación de vinos en una bodega de Sant Sadurní y un ex-presidente del gobierno hiciera determinado tipo de declaraciones frente a esta noticia, estoy seguro que más de un catalán secundaría su opinión.
En cualquier caso, alguien debería explicar a estos ávidos legisladores que circular permanentemente en un Audi A8 independientemente de la distancia a recorrer (incluso aunque se trate de un par de manzanas) o viajar en jet privado, pueden también resultar nocivos para los ciudadanos (para sus pulmones y para sus bolsillos).