jueves, 14 de febrero de 2008

Próxima parada...

Cierro la puerta del coche y salgo corriendo echando un nuevo vistazo a mi reloj: estoy a punto de perder el avión.
Corro a una de las entradas de la Terminal B de "El Prat". Esperar a que la puerta giratoria permita mi entrada se me hace eterno. Una vez dentro subo corriendo en dirección al control, ya he obtenido la tarjeta de embarque en casa.
Saco el portátil de la funda, me quito el abrigo, la americana, el cinturón, el reloj. Meto también en la bandeja el móvil, las llaves, las monedas. El arco no tiene piedad: pita. Me instan a quitarme el calzado, no tengo tiempo para protestar, me descalzo resignado y paso, esta vez sin problema.
Devuelvo todo a su lugar y corro hacia las pantallas que indican la puerta de embarque. Entre las salidas inminentes no aparece por ningún lugar mi vuelo, ¿lo habré perdido ya? No, es imposible, aún faltan 7 minutos para la salida.
En el primer mostrador de Aena me informan de un retraso, el avión todavía no ha llegado, levantarme a las 6 de la mañana no ha servido de nada. Voy al mostrador de la aerolínea a ver si averiguo algo más y sí, lo hago: el primer vuelo de la mañana a Valencia ha sido anulado, pueden colocarme en el siguiente (4,5 horas más tarde) o ir vía Madrid. Miro el reloj, ya no llego a coger el tren, tengo que resignarme y correr hacia la puerta de embarque del vuelo que ya se está cerrando para Madrid.
Ya en vuelo, empiezo un libro que me regalaron hace unos días y del que hablaré pronto. Todo parece encauzarse tras los momentos de nerviosismo iniciales. Se disipa ligeramente la indignación por tener que recorrer media España para ir a un destino tan próximo, "Son cosas que ocurren", me digo a mí mismo. Horas más tarde tendré que decirme lo mismo cuando, siendo imposible volver en avión tenga que volver a correr del aeropuerto de Manisses a la estación de trenes de Valencia para poder llegar a dormir a casa.

6 comentarios:

Kt. dijo...

.

Imagino que con la buena lectura, los pensamientos indignantes se alejan, no?

Besos Jal.

Irreverens dijo...

Me estáaáás estresaaaaaaaando...
:P

Menos mal que un buen libro ayuda muy mucho a sobrellevar estas pequeñas jodiendas cotidianas.

Lucía dijo...

Vaya viaje accidentado!!

Qué vergüenza de transportes tenemos en este país.

No tienen ningún sentido de la responsabilidad con los usuarios.

Ferran dijo...

Algú hauria de compensar el pobre usuari (tú, en aquest cas) per les hores perdudes i els nervis passats... però el més gros és saber d'entrada que no et fotran ni cas i que ningú se'n farà responsable. Quin país.

santamaria dijo...

Vaya vueltas que te hacen dar algunas veces. Muchas veces esta mas complicado, y caro viajar a tu propio país...asi son las cosas.
Un saludo

Xavi Menós dijo...

aisAISAAISSAISAAISASIAIASIASISAISIAI.... esto con el ave no pasaría :)