miércoles, 14 de febrero de 2007

Periodismo propaganda

Generalmente conocemos el posicionamiento político de los medios de comunicación. Este conocimiento posibilita huir, en ocasiones, de escuchar, ver y leer propaganda del partido al que apoyan. Personalmente, lo que un día pudo ser curiosidad, hoy ya es un completo hastío, y trato de no dedicar tiempo a comparar tratamientos de una misma noticia, pues he acabado detestando tanto a unos como a otros.
Sin embargo, ha sido hoy que he visto hasta dónde se es capaz de llegar, ya no basta con modificar el tratamiento, el tono, ya es necesario cambiar la noticia. Suelen estar bien consideradas aquéllas personas que leen diariamente el periódico, a la vez que la consideración no va en el mismo sentido si la lectura se dedica a otro tipo de publicaciones sensacionalistas.
No vamos a generalizar, particularizaremos en "El Mundo" y "El País". Desde hace ya algún tiempo, me atreví a comparar este dualismo con el de las opciones electorales norteamericanas: partido republicano y conservador. El sentido de dicha comparación es que, en ambos casos, no hay ninguno "bueno", por lo que puestos a elegir, mejor decantarse por el menos "malo".
Os remito al último post de "La moqueta verde", aquí, no dudéis en hacer click sobre cada uno de los titulares para comprobar que pertenecen efectivamente a las ediciones digitales de los periódicos. Tal vez no haya demasiada diferencia entre esto, tradicionalmente considerado periodismo serio, y cualquier artículo de la peor considerada revista del corazón. ¿Qué poder creen que tienen estos periodistas al mando de emporios mediáticos? ¿De ser usado tan descaradamente, cuánto tardará en convertirse en un arma de doble filo? Si eso es periodismo de alta escuela, me alegro de ser ingeniero.
Imaginad que hubiera un completo monopolio, que la propaganda sólo fuera en una dirección, lo que me asusta es que soy capaz de imaginarlo.

2 comentarios:

Laia dijo...

I els joves periodistes s'han d'empassar el que pensen, perquè no tenen oportunitats de feina, si els hi toca treballar pel mundo, doncs a callar

Anónimo dijo...

Periodistas, terroristas!