viernes, 16 de marzo de 2007

Los autos locos

Este fin de semana vuelve a empezar el gran premio de fórmula 1, ese deporte que solía seguir entre un 1 y un 2% de los espectadores no hace tantos años y que ahora alcanza cifras de hasta el 40%.
Debe de ser realmente emocionante para haber podido causar tal incremento, y es que ver dar vueltas a veinte coches de los cuales, a lo sumo dos, tienen posibilidades de ganar, crea tensión. Y la tensión va en aumento cuando los coches pasan con diferencias de 30 segundos o 1 minuto entre ellos, a modo de desfile ordenado, sin adelantamientos, más que cuando paran a repostar y cambiar neumáticos (eso que yo toda la vida he llamado ruedas).Qué espectáculo, contemplar ese desfile inamovible durante 2 o 3 horas.
Al parecer hay un señor canoso, un tal Eccleston, que es quien está a cargo de la organización. Dicho caballero goza de unos ingresos de varios centenares de millones de dólares anuales. Si a ello se añaden las astrónomicas cantidades de dinero "invertidas" en desarrollo de vehículos (aduciendo que las innovaciones se acaban aplicando a los vehículos de serie) y en material de repuesto o las ingentes cantidades de CO2 emitidas durante un gran premio en pleno debate sobre calentamiento global, uno se plantea si un deporte necesita todo eso, todo eso que sí necesita tanta gente.
¿Para qué corren 20 si saben que no pueden ganar? Dicen que se juegan la vida, ¿quién es capaz de jugarse la vida cuando sabe que no hay ni la más remota posibilidad de ganar? Sólo hay una respuesta: lo hacen simplemente por dinero, y el dinero desluce el deporte.
Si se le hiciera la misma publicidad a las carreras de cerdos, con las mismas cantidades de dinero invertido en tan guarro deporte, y se añadiera el aliciente de que corriera un cerdo español, ¿alguien duda que nos convertiríamos en perfectos expertos de las cualidades del atleta cerdo ideal? Sí, el cerdo tal tiene las patas demasiado cortas, es por ello que cuando toma las curvas el ángulo que forman con el suelo no es suficientemente... Y ese merchandising, miles de personas con camisetas con la imagen de sus ídolos marranos, ondeando sus cochinas banderas...
Este fin de semana empiezan las carreras, las de coches. Yo lo tengo claro, no veo una sola hasta que no dejen participar a la infravalorada Penélope Glamour.

4 comentarios:

Xavi Menós dijo...

crec qui també s'està forrant o a punt de forrar-se amb el negoci del motor és un personatge bastant sinistre que té el nom d'Alejandro AGAG, lo gendre. Aquí tens un bon repor (una mica tendenciós)

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/conseguidor/elpepusocdmg/20070225elpdmgrep_1/Tes

JAL dijo...

És misteriós aquest Agag. A simple vista no sembla molt espavilat, però els fets demostren el contrari. Què hi haurà darrera de tot?

Lizze dijo...

I don't understand Spanish (just the odd word) so I used Google's translation to get an idea of your post.

I am F1 fan, albeit a bit lost since Michael Schumacher is no longer a driver. I would say that it is the money that makes the sport. The pinnacle of tech and implementation of it. I love the intrigues, the competition and the advances and I hate the limitations as on one engine, last quali with race fuel etc. Reading this, I realise that I like the decadence of F1!

JAL dijo...

Thanks for your effort Lizze! The problem with F1 is that as it becomes bigger, more and more people want to take profit. And most of these people don't like sport, but their income, that's why I am decided not to watch a race.
Xavi talked about Alejandro Agag, who is one of these new "professionals", he is the son-in-law of former president José Mª. Aznar