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domingo, 31 de enero de 2010

Inland Empire

Inland Empire es una sucesión de escenas cuya conexión es un ligero hilo a penas apreciable que conduce al espectador a través de tres surrealistas, a la vez que sugerentes, horas de metraje.
La historia gira entorno a una actriz que ha conseguido superar un casting para interpretar el papel protagonista de una película que resulta ser el remake de una cinta polaca no acabada debido a la muerte de sus dos actores principales. Cualquier otro comentario sobre el argumento sería puramente subjetivo, y es que sobre esa línea argumental el arriesgado director, David Lynch, da rienda suelta a su creatividad y nos sume en un universo de sensaciones que muy probablemente llevan a cada espectador por derroteros dispares.
Para quien escribe, la intensidad de las escenas y la brusquedad con que cambian los ambientes y los personajes han originado el aterrador sentimiento de estar visionando en una cinta la pesadilla de una persona ajena al experimento a que está siendo sometida. Como en un sueño, partiendo de una situación convencional, se suceden otras de los más incoherente, algunas relacionadas con elementos de la realidad más próxima, otras producto de la imaginación más inhóspita. Puertas que conducen a lugares diferentes, personajes desconocidos que parecen conocidos, personajes conocidos que parecen desconocidos, lugares extraños convertidos en propios de la rutina, lugares habituales convertidos en exóticos, y todo ello ligado con la coherencia que tan sólo el subconsciente que rige nuestra mente en una fase de sueño sabe proporcionar.
Probablemente es difícil encontrar esta película en una lista de recomendaciones, no sería tampoco yo quien la incluyera, pero se trata sin duda de uno de los trabajos experimentales más logrados para acercar el cine a un estado de evolución artística al que tal vez sólo estamos acostumbrados a reconocer la pintura, ésa a la que llamamos abstracta.

martes, 29 de diciembre de 2009

Sobre bandas sonoras

Los títulos de crédito de "Avatar" abren con una canción de esas que parecen diseñadas para optar al Oscar, una de esas al más puro estilo Céline Dion, tal vez aderezada con toques orientales a lo Coco Lee, lo que me hace detener el paso antes de salir de la sala para corroborar que, efectivamente, el compositor que acompaña a James Cameron en esta aventura vuelve a ser James Horner, el mismo que lo hizo en Titanic, entre otras.
En esta ocasión, el resultado de la colaboración vuelve a ser más que correcto, una lástima no haber sido capaces de colocar un tema rompedor en algún punto de la película, y no será por momentos que dan para el lucimiento del compositor, de haber sido el tandem Spielberg - Williams, muy probablemente tendríamos que hacer hueco para un nuevo cd en la estantería; si ya fueron capaces de hacerlo para cuatro dinosaurios en una islita, qué no hubieran sido capaces de crear para toda una nueva raza en un planeta entero... Una lástima esta vez, un producto tan hollywoodiense...
En cualquier caso, no es necesario acudir a los gurús S-W, cuya mezcla de talento y visión los hace difíciles de comparar con otros incluso más talentosos, basta pensar en lo que ha sido capaz de lograr Hans Zimmer para marcar el rumbo de la Perla Negra. Parece que Gore Verbinski ha fijado también su pareja de baile en Zimmer, que, curiosamente, no ha sido capaz de consolidar un matrimonio duradero con ninguno de los directores con lo que ha cosechado éxitos, Ridley Scott, Tony Sctott o John Woo, entre muchos otros. Y es que el amor es impredecible, aún cuando, como en estos casos, se trate de amoríos profesionales para rentabilizar inversiones millonarias, aka películas hollywoodienses.
Puestos a elegir, y para completar una terna de compositores que junto con Horner y Zimmer, irían algunos peldaños a la zaga de Williams pero que no por ello dejan de ser excelentes en su trabajo, me quedo con una pareja de lo más fiel que ha sido capaz de crear momentos de lo más emotivo en sus películas: Alan Silvestri - Robert Zemeckis. Sí, es cierto, uno creció maravillado por la música que acompañaba al Delorean a través del espacio tiempo, pero es que estos dos hasta han sido capaces de hacer bailar a una pluma hasta llegar a los pies de un joven que sostiene una caja de bombones.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Abstracción

Suena el concierto para piano y orquesta nº 2 de Rahmaninov mientras mi vista se clava en las gotas que golpean con fuerza el gres de la terraza hasta nublarse por completo. Immerso en un viaje sin origen ni destino, creo adivinar vagas imágenes pasadas, todas ellas inconexas, todas ellas enlazadas a través de una línea atemporal que salta de pasado a futuro y viceversa sin detenerse en el instante presente, ése en el que el sonido de la lluvia acompaña al de la música o quién sabe si es al contrario.
En ese deambular me seducen melodías y paisajes completamente desconocidos que inmediatamente se convierten en ambientes que resultan familiares. De aquí para allá y de allá para aquí, sin detenerse dos veces allá ni tampoco aquí. Subo al tren de Zhou Yu, en el que coincido con aquél niño que mentía diciendo que viajaba a menudo en tren, niño que al instante muta el rostro y me pregunta si ese tren lleva a la casa de Nematzadeh. Y quién sabe a dónde lleva ese tren...
Y el niño que decía que viajaba a menudo en tren vuelve a ver a las señoritas de las esquinas, y por esas esquinas corretea Avijit cámara en mano.
Bajo en un barrio gris en el que no tardan en darme un folleto de propaganda que tomo con mis manos arrugadas, "Siente a un pobre en su mesa", reza. Apoyo mi bastón y camino con dificultad con el mismo e indefinido rumbo que me ha llevado hasta ahí. Una niña oculta bajo un enorme sombrero mejicano me roba una sonrisa cuando pasa correteando delante mío. La sigo con la mirada hasta que se pierde entre las callejuelas.
Lanzo mi bastón y empiezo a correr, ya sin arrugas en mis manos, tras un muchacho que parece saber a dónde va. Lo persigo sin aliento por las mismas calles grises, que se tornan en tierra y más tarde en arena hasta llegar a la orilla del mar. Allí, mientras él, exultante, mira el horizonte, yo vuelvo a escuchar de fondo a Rachmaninov y a contemplar el golpeteo de la lluvia contra el gres de la terraza.

domingo, 18 de mayo de 2008

Across the universe

Pese a no ser en absoluto aficionado a los musicales, “Across the universe” ha sido una de las películas más interesantes que he visto últimamente.
Con un reparto, a mi gusto, muy acertado, la película se desarrolla entre Liverpool y Nueva York, en época de protestas contra la guerra de Vietnam. Aunque pueda parecer un argumento sobreexplotado, el modo como se muestra en este caso es singular. Interpretando temas de “The Beatles”, los personajes nos conducen por un guión plagado de números brillantes (a destacar el de la revisión médica militar), aso sí, con algunos altibajos argumentales.
En definitiva, el conjunto supone una película recomendable para todos aquellos amantes de los musicales, de las técnicas visuales, de los videoclips o de experimentos cinematográficos varios.

viernes, 7 de diciembre de 2007

Los niños de Leningradsky

Ante sus ojos, centenares de pasajeros transitan indiferentes por los concurridos corredores de la estación de metro de Leningradsky. Ellos, los niños de Leningradsky, simplemente deambulan por los mismos pasillos que otros recorren decididamente, simplemente se estiran en el suelo a dormitar, a ver pasar la vida, a agotar su infancia.
Algunos se molestan de ver correteando por los andenes a pequeños mocosos haraposos jugando cual si fueran desdeñosas ratas; otros, en cambio, se lamentan al comprobar la desgraciada niñez que sufren, sorprendentemente, miles de niños rusos, ciudadanos olvidados de una poderosa nación.
Viven en alcantarillas, a la intemperie o entre tubos de conducciones de agua. La mayoría han sido abandonados o echados de sus propias casas por padres alcohólicos que les maltrataban y abusaban de ellos. Muchos han decidido huir de estas insoportables situaciones y sienten que la vida en la calle y en la estación es, pese a su dureza, más llevadera que sus vidas anteriores.
En la calle han aprendido a jugar como cualquier otro niño de su edad haría, a divertirse con improvisados juguetes (por ejemplo una botella de plástico semillena que hace las veces de trineo) como, esta vez, pocos niños de su edad sabrían hacer. Pese a su candidez, sin embargo, en la calle también han aprendido a drogarse, a emborracharse, a maltratar a ebrios vagabundos.
El documental "Los niños de Leningradsky", ganador de un Oscar en 2004, nos acerca a una realidad escondida, una realidad vergonzosa que no ruboriza a los impertérritos dirigentes de la tan poderosa Rusia, esa nación desde hace siglos condenada a la miseria y... a los miserables.

sábado, 13 de octubre de 2007

El árbol de los zuecos

Con un estilo próximo al del documental, Ermanno Olmi nos aproxima en "El árbol de los zuecos" a la vida en una granja de la campiña lombarda italiana de finales del siglo XIX. En ella viven varias familias de campesinos, personajes atrapados en la rutina de su trabajo, sometidos al propietario de la finca que los visita ocasionalmente, quien les ofrece casa a cambio de trabajo y una parte de los recursos obtenidos.
Con cierta dosis de paciencia, necesaria para afrontar una película de 3 horas de duración, el espectador podrá experimentar la rutina de la vida en el campo de hace poco más de un siglo, rutina tan solo alterada por el cambio estacional, por los actos religiosos o por las peleas que resultan de una convivencia obligada.
Sin duda el poder de esta película radica en su carácter descriptivo, en su similitud con un documental, y a ello contribuye el hecho que los actores no sean profesionales, dotándola de un mayor realismo.
El que no conozca esta película puede hacerse una ligera idea si piensa en lo que ocurriría de rodar una película con las familias trabajadoras de "Novecento" de Bertolucci en una atmósfera más sombría y huyendo de la trama socio-política, es decir, tan solo su día a día en el trabajo y en casa. Sí, es cierto, posiblemente no ocurran demasiadas cosas, salvo el incidente que da nombre a la película, pero es que la atmósfera resulta tan absorvente...
En fin, esta ha sido mi recomendación del sábado, a ver si consigo convertirlo realmente en una rutina para todos los sábados.

sábado, 15 de septiembre de 2007

La trilogía de Apu

La trilogía de Apu se compone por tres magníficas películas: "La canción del camino", "Aparajito el invencile" y "El mundo de Apu". Es una estupenda oportunidad de acercarse a un país, India, a su vida rural, a su vida urbana, siguiendo los pasos de un niño al que vemos nacer, dejar atrás a su familia, formar la suya propia, afrontando situaciones realmente duras de superar.
Por si fuera poco, acompañando las peripecias de este muchacho (escritas y dirigidas por Satyajit Ray), y describiendo a la perfección la atmósfera de las escenas, la genial música de Ravi Shankar.
Esta es mi recomendación de hoy, dejaos invadir por la belleza de las escenas y no evitéis emocionaros con la primera entrega, es prácticamente inevitable.

jueves, 21 de junio de 2007

Persona

¿Cuáles son aquéllas películas que, por sus imágenes más os han impresionado? No me refiero a la dureza, crueldad o violencia, sino a la sensación que algunas secuencias son capaces de producir. Os presento una de mis películas favoritas, con una secuencia inicial difícil de igualar, una sucesión de imágenes que te atrapa induciéndote un sentimiento de... juzgad vosotros mismos.

"Persona", de Ingmar Bergman

viernes, 15 de junio de 2007

Zodiac

Sin anuncios previos, sin un solo trailer, unas palabras sobre fondo oscuro advierten que los hechos narrados se basan en acontencimientos reales y, sin más, empieza Zodiac.
Las primeras escenas son extremadamente violentas, me veo obligado a agarrarme fuerte a mi butaca y a cerrar los ojos. En general no suelo dudar en salir de la sala cuando intuyo que lo voy a pasar mal, pero estas escenas tienen un toque de elegancia que me hace replantearme mi latente voluntad.
Tened paciencia, la película no es una sucesión de tales escenas, como puede parecer en un principio. Pronto se inicia la presentación de unos personajes a través de cuyos ojos, conoceremos el resto de la historia. Sus sentimientos y temores se trasladan fielmente a la sala, abrazados por una tensa atmósfera que induce a disfrutar de una narración extraordinaria.
Atrapado tal vez más por el modo como es contado que por lo que se cuenta en realidad, ni siquiera he sido consciente hasta mi salida de las más de dos horas y media que he pasado apretando el reposabrazos y conociendo a los protagonistas, disfrutando de una elegancia exquisita, y con momentos absolutamente brillantes.
Es cierto, no ha gustado a todo el mundo, hay quien incluso la ha encontrado pésima, ante mi sorpresa. Para mí ha sido, sin duda, una de las mejores en lo que va de año.

viernes, 1 de junio de 2007

"Traileros"

Ayer llegué algo tarde al cine. Hace unos años, llegar diez minutos después de la hora programada de inicio significaba perderse los créditos y los primeros minutos de película. Qué tiempos aquéllos.
Ayer llegué también diez minutos tarde, diez minutos que supusieron que me perdiera los "elaboradísimos" anuncios de empresas locales, ni siquiera me perdí los trailers. Hace tiempo los trailers eran los únicos anuncios que se veían en el cine, y confieso que me gustaba verlos. Hoy ocupan menos espacio que esos anuncios de lavacoches o de pizzerías que llenan los primeros minutos de proyección.
En fin, como amante de los trailers, os propongo que votéis por vuestro trailer favorito, que no película (recordad que ese anuncio del principio de la tienda de muebles de la esquina no es un trailer). Yo inicio la votación con éste:

jueves, 17 de mayo de 2007

Koyaanisqatsi

Imagine a film that shows the contrast between urban life and nature. An innovatory documentary that becomes a real piece of art as those two worlds are put toghether by Godfrey Reggio and given life by the excellent minimalist music of Philip Glass.
It was 1982, not only was a new kind of documentary born, but an essential piece for a whole generation of young directors.

lunes, 16 de abril de 2007

Los nuevos post-recolectores

Estoy completamente impresionado con la sencillez manifiesta de Agnès Varda al coger su cámara digital y hacer un retrato de los post-recolectores (escojo este término, menos ligado a la recolección de espigas de trigo, y posiblemente más fiel al original "glaneurs") en "Los espigadores y la espigadora". Impresionado por la naturalidad con que interactúa con los personajes retratados, por la ingenuidad con que juega a atrapar camiones (a "recolectarlos"), por la frescura de la narración, de la realización.
Inicialmente paseo por mis recuerdos, intentando espigar algunos de ellos, aquéllos en los que disfrutaba recogiendo nectarinas y melocotones en los abundantes campos de mi ciudad natal, o aquéllos en los que buscaba entre los deshechos de la carpintería vecina con la ilusión de añadir algunas maderas más a mis juegos infantiles, o incluso cómo solíamos adelantarnos al camión de la basura para apropiarnos de los plásticos que habían servido para proteger los embalajes de la fábrica de lejía que había en nuestra calle con la intención de dotar de techo y paredes a nuestra trabajada cabaña. Vuelven a mi memoria imágenes ya olvidadas en las que salía con mi sabia abuela en busca de moras, flores y manzanilla (cuando esto todavía no era delito, cuando el delito era construir indiscriminadamente, cuando alrededor de mi casa no había nada más que campo), imágenes de risas entre todos los dueños de la que era la mascota de moda de la época cuando íbamos juntos en búsqueda de su alimento: las hojas de morera.
Todos hemos sido espigadores, y hemos sentido placer con ello. Aún hoy antes de comer he dado un garbeo por la programación televisiva, con la ilusión de encontrar algo con que acompañar a la solitaria merluza.
De todos mis recuerdos han pasado ya muchos años. Los niños de hoy quizá encuentren indigno rebuscar en la basura para encontrar juegos; el alimento para sus gusanos de seda (si es que los niños todavía saben lo que son) prefieren encontrarlo en el supermercado; de sus abuelas no necesitan aprender las propiedades de la malba, les basta con obtener el permiso para conectar su consola de videojuegos; y para qué ir a recoger melocotones, si son fruta, pidiendo gozar de un delicioso Bollycao (o el sucedáneo que esté de moda hoy en día).
Sin embargo, aún así, es todavía común hoy en día encontrar niños revolviendo en la basura. Son aquéllos que no tienen nada, aquéllos que tratan de buscar no sólo juegos, sino restos de comida. En sus miradas no late la ilusión de encontrar un plástico sin agujeros, sino la decepción de encontrar tan solo algunos alimentos en mal estado o caducados, le resignación de saber que ése es su pan de cada día, que ése es su día a día, que ése va a ser su futuro. Qué importa si sus familias no aprovechan los medios existentes, qué importa si sus padres han decidido no trabajar, no intentar dar un giro a sus vidas; ellos son niños, ellos no deciden, son inducidos; niños que serán hombres, que decidirán, que inducirán.

lunes, 12 de marzo de 2007

The best of youth

“The best of youth” drives us through recent Italian history (from the 60’s to nowadays) by describing the evolution of its characters. Two brothers experiment how casualty can sometimes mean a turning point in one’s life, making them take separate paths, different from the ones they were meant to take.
The description of the characters is excellent, to the point that it looks as if a real family was shot. In addition, the script provides the audience with magnificent dialogues, whose emotiveness seems to go ‘in crescendo’.
It is easy to think of Bertolucci’s ‘Novecento’ when watching this movie. The way both movies explain historical events through the view of its characters is similar, with the only difference of their chronology.
Despite not being as popular as other Italian films, ‘The best of youth’ may be one of the best Italian movies of the decade.
And yes, it was originally a TV movie, which explains its 360 minutes length.

sábado, 10 de marzo de 2007

De los golpes a la puta

Hoy es un día triste, una tarde que se sucede en blanco y negro. Se están dando pasos firmes, decididos, dirigidos a lo que fuimos, inconscientes de que delante queda lo que podríamos llegar a ser, lo que hoy creo que nunca seremos.
Evadirse en un día como éste no resulta sencillo. Ver el trabajo de un amigo ha alentado mi imaginación. Ha sido Antoine, un inocente niño corriendo, en blanco y negro, hacia nuevos horizontes, dejando atrás un mundo que lo apresaba. La palabra fin iba referida a la anterior represión, ante sí se abría un mundo lleno de posibilidades.
Y he empezado a pensar en los pasos seguidos por ese niño al escapar del régimen que lo apresaba. Y he visto a un muchacho luchando por renovadores ideales junto a Isabelle, tan embriagado por la pasión de su lucha que incluso ha dejado atrás el blanco y negro. Y he visto al muchacho convertirse en hombre. Y he visto a Antoine madurar, afianzar el color en su vida contrayendo matrimonio con Christine. Todo parece evolucionar con firmeza, pero llega el punto en que Antoine empieza una involución que lo devuelve al blanco y negro, que lo emplaza de nuevo en el más amargo pesimismo.
Antoine, convertido en Alexandre, acaba sumido en un estado de amargura irreparable. Todo aquello por lo que había luchando se ha desvanecido, todos los logros que parecían afianzados se desmoronan. Tras la ilusión de la revolución, toma consciencia de que, en realidad, lo que ha quedado tras ella no dista mucho de lo que ya había anteriormente.
Tal vez el camino que recorremos es análogo al que mi imaginación ha supuesto que era el de Antoine. Escuchar afirmaciones como "Nosotros, fachas hasta la muerte", "Que pongan el Cara al Sol, coño" de boca de los que no hace mucho también decían "Yo vengo aquí a manifestarme contra los maricones" o "Estoy aquí porque los catalanes me dan asco", no parece signo de avance.
Hoy estoy pesimista y es lo que pienso. Hoy no pienso ver las noticias. Hoy volveré a ver el desenlace de este sueño. Hoy volveré a ver "La mamá y la puta".

sábado, 3 de marzo de 2007

Censura

Lo confieso: hoy me he autocensurado. Había publicado un post que, tras un par de horas, he decidido eliminar.
Si alguien lo echa de menos, o está dolido porque con el post haya eliminado también su comentario, le pido perdón.
Quién sabe, tal vez algún día pudiéramos unir todos nuestros posts censurados en un único blog obteniendo algo como el producto del vídeo. Pensar en censura me recuerda siempre a este vídeo, ¿por qué me gustará tanto esa película?


sábado, 24 de febrero de 2007

Letters from Iwo Jima

“Letters from Iwo Jima”, as the Japanese eye of the battle narrated in “Flags of our fathers”, offers a different vision of the same event.
However, from the first shot to the last, this one improves the American vision. Eastwood goes into the soldiers’ psychology in an amazing way; we are able to observe the evolution of different ways of thinking in the same side of battle. The ancient traditions and values, the Japanese discipline, the fidelity to the land and the Emperor, as the columns of the Japanese traditional mind, contrast with the new way of thinking of the general in command, with the love of the family, with the survival instinct.
In the battle, some show respect for each other, some even respect the enemy, and others just do respect themselves, their own ideas. Some seem brave men, and others are just victims of the cruelest fear. But as the battle goes on, the feelings may change, the roles may be the opposite indeed.
In war, every man, whatever the side he is fighting for, may be a good man. In war, every man has his values, which may not be the same for all men in the same side, and, nevertheless, may be the same for some men considered “the enemy”. In war, every man is a victim.
Once outside the cinema I heard “Oh, it’s too long, there are moments when you disconnect”. In fact, the battle is long, there are moments when even the soldiers forget about it and dream of their families, of their past lives.
I did not like “Flags of our fathers” very much. Do not think you are going to watch the same film, “Letters of Iwo Jima” is definitely an excellent film, will the Academy have the same opinion?

viernes, 16 de febrero de 2007

Little Miss Sunshine

Just a week before the Oscars, I have decided to watch the most unusual candidate to the best picture award: Little Miss Sunshine. What a right choice.
In a few minutes we are presented the characters that are going to lead us to the Little Miss Sunshine contest, where little Olive is going to be one of the contestants; extraordinary presentation that shows us a cast of scruffy characters that happen to be a family.
Their adventures in the long ride to California, driving a ruined van, are worth watching, with some magnificent dialogues and an accurate direction. Even if the evolution of the characters, from my point of view, reduces the quality of the film, as it turns out to be a conventional evolution (they finally loose the initial extravagance that makes them so attractive), the resulting comedy is fun, ideal for spending a Sunday afternoon.
Can you imagine what could have it been if the driver would have been Bill Murray and the family driven to the contest the Tenembaums?

miércoles, 24 de enero de 2007

Babel


Tras convertirse en pocas semanas en una de las películas imprescindibles de la temporada, uno espera de Babel una película brillante, capaz de atrapar y emocionar como sólo las grandes obras pueden conseguir.
Babel, a pesar de lo que pueda leerse en varias críticas, narra dos historias (sí, no cuatro): una que se desarrolla en Marruecos y otra en Japón. Ahora bien, la primera se muestra desde dos puntos de vista diferentes (víctima y agresor) y es la causa de la que algunos consideran otra historia y que tiene lugar entre México y EE.UU.
La dirección resulta indudablemente excepcional, siendo particularmente destacable el modo de contar la historia nipona, abundando en miradas y asuencias de sonido. Globalmente, los cuatro escenarios muestran realidades atormentadas, de complicada resolución, aunque originadas por sentimientos absolutamente primarios.
Sin embargo, podía esperarse más que una notable realización de este ambicioso proyecto. Y es que en su afán por ahondar en un tema tan actual como es la complejidad de las relaciones internacionales, se produce cierta pérdida de intensidad en una de las historias y distracción por parte del espectador en el seguimiento del conjunto.
A su vez, el guión, aun teniendo aspectos a resaltar, comete algunos errores imperdonables. El más importante, la inclusión de la historia desarrollada en Japón, cuyo lazo con la trama principal es tan delgado que no resulta siquiera creíble en absoluto. Y aun habiendo afirmado que aglutina las secuencias más brillantes del film, hay que resaltar que esta trama hubiera podido ser desarrollada por sí sola, explotando muchísimo más sus posibilidades (personalmente, me hubiera gustado conocer esta historia a través de los ojos de Haneke).
En suma, el pretendido realce del contenido ético, acompañado por la ausencia de una música capaz de conducirnos hacia las miradas desesperadas de los personajes y hacia la desolación de los paisajes, alcanza a desenganchar al espectador del devenir de la historia para centrarse en poner un nombre al tema principal (a gustos, p. ej. "La sinrazón a que conducen las mal llevadas relaciones internacionales, las de EE.UU. en particular"), perdiendo de vista así el sufrimiento de los personajes y las grandes posibilidades de la película.
En definitiva, uno acaba decepcionado, no hay que echar la vista atrás demasiado para encontrar una película perfectamente comparable a esta Babel: Crash. Así es, otra película pretenciosa capaz de emocionar por momentos pero que acaba decepcionando en su conjunto.

lunes, 18 de diciembre de 2006

Avijit, no sólo un niño con cámara

Hace unos años discutía con una profesora sobre la importancia del entorno como condicionante del devenir de una persona. Yo defendía la idea de que, dependiendo de dónde se nace, uno puede o no aprovechar todo su potencial, que el entorno natural es capaz de lapidar las más privilegiadas mentes atormentándolas con situaciones rutinarias que conducen a la desesperación, la desmotivación y, finalmente, la no potenciación de las brillantes cualidades. Ella contestaba que estaba completamente equivocado; argumentaba, poniéndome el ejemplo del genial Beethoven, que, cuando nace un genio, no importa donde nazca, acabará aflorando, destacando, siendo efectivamente un genio. Y acababa con su recurrido: "Alarcón, t'esgarrifaries del que fa la gent!"
Es cierto, no ceso de sorprenderme con lo que hace la gente (tanto para bien como para mal). De todos modos, todavía no he cambiado de opinión nueve años después. Hace unas semanas tuve la enorme suerte de tropezarme con "Born into brothels", un film de 2004 en el que una periodista, Zana Briski, pretendía retratar la vida de las prostitutas del Barrio Rojo de Calcuta. La idea inicial se convirtió en un retrato de la vida en dicho distrito vista desde los ojos de un grupo de niños del barrio. La periodista dispuso una cámara de fotos a cada uno de los niños y les enseñó los conceptos básicos de la fotografía. A partir de ahí, el resultado es increíble, no sólo por la calidad de los trabajos realizados, sino por las reflexiones de los niños. Fue increíble ver la celeridad con que el entorno les había hecho madurar, la resignación, la normalidad con que explicaban aspectos de su vida capaces de sumir en una abominable depresión a nuestros sobreprotegidos sucesores occidentales. Los primeros minutos me era difícil contener la emoción, en seguida fue algo imposible, ver cómo la alegría y el nerviosismo se apoderaban de aquellas criaturas, cómo finalmente afloraba el niño dejando a un lado el pequeño adulto que minutos antes había explicado fríamente los efectos de la prostitución en el seno de sus familias, desbordó mi emoción.
Uno de aquellos niños, Avijit, era especialmente excepcional, sus aptitudes eran asombrosas. Hoy, gracias al éxito del documental, Avijit ha dejado atrás los avatares del Barrio Rojo, estudia en EE.UU. y su carrera es prometedora.
¿Qué hubiera ocurrido si el azar no hubiera llevado a Zana Briski a realizar su proyecto?¿Y qué hubiera ocurrido si Avijit no hubiera formado parte de aquel grupo de niños? ¿Hasta qué punto fue el azar o el genio el que propició el descubrimiento de Avijit?¿Realmente el genio es capaz de vencer al entorno? Muchas preguntas, baste la siguiente reflexión: ¿cuántas Zana Briski hay en el mundo? ¿cuántos entornos similares al Barrio Rojo de Calcuta? ¿cuántos Avijits deben de existir realmente?
La experiencia del film dio lugar a una organización: "Kids with cameras", que podéis visitar en http://www.kids-with-cameras.org/