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martes, 26 de enero de 2010

Viva el vino

Ofrecer rentabilidades atractivas a inversores privados e institucionales viene siendo un quebradero de cabeza para entidades financieras y gestores de activos. En tiempos revueltos los hay que dan rienda suelta a su imaginación y diseñan productos de lo más particular.
No hace tanto que Afinsa saltó a la fama con sus activos filatélicos, un mercado que atrajo a no pocos ahorradores. El reclamo era bien sencillo, se invierte una cantidad cuyo límite inferior es lo suficientemente bajo como para permitir la entrada de una gran masa de pequeños ahorradores y se obtiene una remuneración en base a la revalorización de los sellos que supuestamente se han adquirido con la inversión, remuneración generalmente de porcentajes por encima de los dos dígitos.
Entre las genialidades que pueden verse actualmente en el mercado, es especialmente llamativa la importancia que están ganando los fondos de inversión vinícolas, con un índice de referencia en el mercado británico (Liv ex) y la proliferación de gestores en diferentes plazas de lo más concurrido, entre las que no faltan paraísos como Islas Caimán.
El producto, a diferencia de los sellos, es de los más chic; y es que no se trata de dedicar una parte de los ahorros a comprar cuatro cartones de Don Simón y un par de botellas de Don Mendo, sino que las cantidades movilizadas empiezan en la mayoría de los casos a partir de los 100.000 euros, y los vinos que uno considera que forman parte de su cartera de inversión son los reputados Lafite Rotschild, Cheval Blanc, Haut Brion, Ausone o Petrus de las mejores añadas.
Qué gran idea, vino del bueno y a buen recaudo, en un almacén fiscalizado donde su precio no hace más que subir. Se ha acabado eso de permitirse el lujo de descorchar uno de esos tesoros que sólo se encuentran en las vinotecas más exclusivas, pues el vino no se bebe, se ahorra. Y si consigo ponerme de acuerdo con el resto de propietarios de mi elitista urbanización y compramos una añada entera... bingo, conseguiremos que nuestra inversión no tenga precio!
Sin duda estos ingenieros de lo absurdo, o mejor dicho, arquitectos, ya que los cimientos de tan estético aparato de inversión son más bien frágiles, aprenden de las crisis, simplemente se trata de perfeccionar y agudizar la siguiente caída.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Highway to heaven

The idea of helping the automobile sector as it was previously done to the financial companies starts to gain followers. The menace of a possible bankruptcy in GM seems to enhance authorities’ fear of increasing even more the already great deal of unemployed, and, nowadays, that would involve serious problems to governments, as people start to point out to them as principal characters of the current crisis scenario.
The wreckage of the financial system would probably have meant a tragedy in our globalized society, as it has turned to be the foundations of global economy. However, the automobile industry, despite the high number of connected jobs, does not threaten all markets. The eventual collapse of a giant like GM would cause thousands of new unemployed, it would be a serious damage in social terms, but it would certainly not affect the stability of the world’s economy.
Helping this companies would encourage each and every company in economic difficulties from no matter what sector to ask for help, and the denial of this help would be unfair this time. It is hard to say to thousands of people that they are going to lose the job they have been carrying out for the past decades, it is hard to face a 57 year old man that has been working in a factory since he was 16 and tell him that his company is going to disappear. To avoid that, it would have been necessary to look in the eyes of dozens of business men and suggest that continuous two digits growth was not sustainable in the long term, that providing the market with such a quantity of all-terrain vehicles was illogical, that… that they worked for a company and had to do their best not just to improve their own wealth.
It is time for new opportunities, it is time for new ideas to come and take the place of those dangerous principles that have driven the situation into this hole. Will we be brave enough to clean this mess up?

lunes, 3 de noviembre de 2008

La bolsa y el fútbol

- Qué José Antonio, ¿Hoy qué va a hacer la bolsa?¿Qué tengo que comprar?
Después de un fin de semana, uno hubiera esperado que le preguntaran qué tal le había ido, si había visto la carrera de fórmula 1, alguna burla por el tropiezo del Madrid… pero no, se encuentra con una interrogación como ésa mientras cuelga la americana.
- Mira, la bolsa es como el fútbol: todo el mundo opina y explica sus teorías y proyecciones, del mismo modo que el domingo por la tarde se cuestionan los planteamientos del entrenador y se sugiere que sería mejor una técnica 4-4-2 con el medio en rombo. Curiosamente, igual que ocurre con el fútbol, donde sólo los que se dedican a ello y algún que otro afortunado aciertan el pleno al quince, en bolsa sólo los que están muy encima de ello y algún que otro aficionado, tienen opciones de llevarse el gato al agua.
Dicho esto, si quieres la opinión de un aficionado al que sólo le ha tocado la quiniela alguna vez y siempre el menor premio…

domingo, 24 de febrero de 2008

Viviendas y patatas

A mediados del siglo XIX Irlanda sufrió una galopante crisis que sumió al país en la más absoluta miseria. En ella radica la razón por la que miles de irlandeses dejaron el país y se establecieron en diferentes rincones del mundo. Fueron un millón los que decidieron emigrar y un millón más los que perecieron debido a la hambruna.
Por aquel entonces, la población tenía como elemento principal de su nutrición la patata, y una plaga que afectó al tubérculo provocó que los irlandeses vieran desaparecer su principal sustento. La patata empezó a escasear, y su precio a subir. Lo curioso del asunto es que, cuanto más subía el precio de la patata, más lo hacía su demanda, dicho de otro modo, la elasticidad precio de la demanda era positiva.
Los economistas tomaron esta situación como ejemplo para definir los denominados bienes Giffen, caracterizados porque su demanda sube al aumentar el precio, bienes que a muchos les cuesta creer que puedan darse en la realidad y los consideran meramente teóricos.
Hoy, tomando una deliciosa Murphy’s, he recordado la llamada “Crisis de la patata” irlandesa. Durante centésimas de segundo mis ojos se han dirigido hacia un cartel que había sobre un balcón de la cera de enfrente que rezaba “en venta”. Habrá sido obra del subconsciente, ya que durante el siguiente trago me he preguntado: “¿Por qué aumenta en los españoles ese sentimiento de necesidad de comprar una vivienda cuando los precios se incrementan de un modo tan desproporcionado y antinatural?”
Uno no es dado a la bebida, será por eso que le bastan un par de stouts para llegar a ser capaz de mezclar viviendas y patatas.

martes, 27 de noviembre de 2007

Crisis financiera para Amador

Amador, la verdad es que no es tan complicado como parece. Mira, en EE.UU se empezó a prestar dinero sin tener especial ciudado en estudiar las condiciones de aquéllos a quienes se les entregaba, es decir, sin tener en cuenta las garantías de que ese dinero fuera retornado según las condiciones del contrato.
De este modo, llegó a darse el caso que ciudadanos en precarias condiciones económicas "gozaban" de una hipoteca con la que hacer frente a la compra de sus viviendas. Y prestamista y prestatario vivieron felices y comieron perdices durante algunos años, uno con su hipoteca concedida y el otro con su jugosa comisión.
Lo curioso es que las entidades que concedían ese tipo de créditos llamados "subprime" no asumían completamente su riesgo. Verás, lo que hacían era empaquetar, sí, hacer paquetes, con todos esos créditos concedidos y ofrecerlos en un mercado secundario, digamos que ponían a la venta esos paquetes y ofrecían como rentabilidad el cobro. Parece lógico ¿no? ¿qué mejor garantía de tu rentabilidad que un contrato firmado con un hipotecado? Es como si tú ahora prestas tu paga a tus amigos de 3º y vas a los de 4º a obtener más dinero para poder prestar más todavía (obtener más beneficios) ofreciéndoles como garantía la promesa de pago que te han hecho tus compañeros de clase en un principio.
Ahora bien, a medida que los tipos de interés crecían (se incrementaba el precio del dinero), aquellas personas más desvalidas empezaban a toparse con dificultades a la hora de hacer frente al pago de las mensualidades de su hipoteca y, finalmente, llegó el momento en que la única vía era dejar de pagar, declararse en quiebra.
Imagínate por un momento que varios de tus compañeros de 3º te comunican que les es imposible devolverte el dinero prestado, ¿cómo te presentas a los de 4º a venderles las garantías de los de 3º para obtener así más dinero? En efecto, los mercados secundarios se resintieron, y los paquetes hipotecarios dejaron de tener interés para los inversores, inversores que se distribuían ya por todo el mundo y empezaban a temer las consecuencias globales de una crisis local.
Sin poder acudir a financiarse en los mercados secundarios, no te extrañará que el paso siguiente fuera recrudecer las condiciones para prestar dinero y, por otro lado, tratar de recuperar el dinero prestado, aunque fuera una parte. Si Carlos te debe 15€ que le dejaste para comprarse un juego, qué prefieres: ¿que se venda el juego aunque sea por 10€ y recuperar una parte de tu dinero? ¿o no recuperar nada?. Pues los más afortunados de entre los hipotecados pudieron vender sus viviendas a un precio similar al de compra, otros muchos sólo un poco por debajo, sin embargo, para muchos resultaba imposible encontrar un comprador que pagara un precio superior al que ellos adeudaban, con lo cual, algunas entidades de crédito vieron cómo sus planes de negocio se venían abajo (las familias no hablaban de planes de negocio, sino de sueños venidos abajo).
En fin, Amador, así es más o menos como se forjó la crisis financiera por la que me preguntabas, ¿alguna pregunta?

martes, 11 de septiembre de 2007

Frases célebres

"El coste de la vida es mayor hoy que en 2003".

Sí, eso ha dicho el candidato del PP a la presidencia como uno de sus argumentos para demostrar que la situación económica del país ha empeorado.
No podemos negar que es una de las pocas veces que oímos decir a un político de esa magnitud una verdad, sin embargo, es un argumento tan absurdo que tal vez es mejor que mienta, de lo contrario uno espera una próxima declaración del tipo "Los niños tienen pene y las niñas vagina", frase ésta de lógica igualmente aplastante.
Y es que sí, Sr. Rajoy, la vida es hoy más cara que en 2003, al igual que en 2003 lo era más que en 1996 y del mismo modo que en 2012 será más cara de lo que lo es hoy. Eso es lo que tiene tener una inflación controlada que garantice un nivel aceptable de crecimiento, eso es lo que tiene convivir con una inflación deseada de alrededor del 2% (pese a que se aproxime más al 3).
Seguramente no estemos en las mejores manos, pero declaraciones como éstas demuestran que el posible cambio de manos del próximo año no nos va a traer unas mejores.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Pan de hoy...

Ayer se hacía pública la decisión del BCE con respecto a la modificación o no de los tipos de interés. Un contrariado J.C. Trichet argumentaba apesadumbrado la negativa de su equipo a una nueva subida.
Las presiones recibidas a lo largo de los últimos días debido a la situación de absoluta incertidumbre en los mercados de valores por parte de ciertos grupos empresariales han podido ser decisivas. Se hace difícil que haya sido una decisión autónoma, aunque eso es lo que quiere creerse.
Aplaudida por inversores y banqueros, esta medida podría suponer tan solo un aplazamiento en la subida de tipos y, por lo tanto, una prolongación de la incertidumbre y la desconfianza hasta que la subida se haga efectiva. Los mercados acarrean otro tipo de problemas nacidos de la mal llamada ingeniería financiera, y digo mal llamada porque esos pseudo-ingenieros no estudian estructuras y, por lo tanto, aquello que levantan puede venirse abajo en cualquier momento.
Lo que uno observa, y no como economista sino como consumidor, es que la leche que toma ha aumentado su precio en un 15,37% o el pan un 5,56% en a penas unas semanas. En definitiva, un crecimiento que debe provocar una subida de tipos de interés a modo de controlar la inflación. Hay ocasiones en que el refranero popular va por delante hasta de las grandes instituciones: "pan de hoy, hambre para mañana".

domingo, 17 de junio de 2007

La estrategia del low-cost

Desde que las empresas descubrieron que apostando por estructuras menores que posibilitaran la comercialización de productos a un precio notablemente inferior al habitual para un producto o servicio de las mismas características en condiciones habituales, han aparecido numerosas empresas o se han creado divisiones nuevas en empresas existentes para aprovechar el tirón.
Lo último en el segmento de las low-cost está por llegar, y corre a cargo de Renault. El maltrecho sector del automóvil ha decidido iniciar una carrera por obtener un vehículo lo suficientemente económico como para poder competir en mercados emergentes, y encontrar así un posible salida a su actual crisis.
Renault, que ha perdido recientemente el primer puesto en ventas de las empresas francesas en favor de Peugeot, ya había hecho una primera incursión en la producción de vehícuos económicos a través de su marca rumana Dacia. Sin embargo, su nueva apuesta va mucho más allá, los automóviles en que se está trabajando se pretende que no superen los 2.300€.
La idea es sugerente, esto podría suponer un incremento sustancioso en las ventas dando un respiro a los fabricantes, extendiendo el uso de los automóviles en países donde todavía son algo circunstancial.
Ahora bien, a ese precio, para que los beneficios, en porcentaje, aumenten suficientemente es necesario que las ventas sean un éxito, vaya, que los mil millones de indios circulen en uno de estos nuevos Renault, así como los tantos millones de nigerianos, de marfileños o de nicaragüenses. Y ahí viene la cuestión, en un mundo que empieza a preocuparse por sus constantes y recurrentes daños al medio ambiente, un mundo que ha descubierto el alcance nocivo de las emisiones de dióxido de carbono, ¿cómo va a soportar la explosión de la fiebre de los coches low-cost?
Evidentemente, al precio pensado, las cualidades pro-medioambiente son inexistentes, a diferencia de las perjudiciales, que se presumen numerosas. Unas máquinas que serán fabricadas en países con escasas o nulas medidas de protección del medioambiente, que se extenderán llenando de humo a grandes cantidades (pues no serán en absoluto sostenibles) los pocos rincones por los que todavía no existen ni siquiera carreteras, es decir, tendrán incluso que construirse nuevas infraestructuras en terrenos "vírgenes".
Unos lo verán como un nuevo aliento para la economía mundial, otros simplemente como una nueva amenaza, algunos como el modo de escapar de las sociedades que empiezan a agobiarse con sus preocupaciones por la naturaleza y explotar nuevos mercados. Y, en cualquier caso, Renault puede que sean los primeros, pero no serán los últimos, los fabricantes ya tienen un nuevo filón por explotar, nuevos mercados por desarrollar, todo un mundo por destruir.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Un federalismo diferente

Asistía a un foro en el que debía de discutirse sobre la idoneidad y diferencia de criterios en su aplicación de los impuestos sobre la riqueza. Particularmente, el debate se ha centrado en el impuesto sobre el patrimonio y el de sucesiones.
Confieso que, como a la mayoría de personas, la teoría fiscal me aburre hasta el punto de perder el más mínimo interés. Sin embargo, tal vez tratara de encontrar alguna idea sobre modos de homogeneización o sobre efectividad del impuesto, o tan solo recopilar anécdotas reales que, en algún momento, pudieran servirme de ayuda en mi relación con el fisco.
Tras una breve, ambigua y poco imparcial exposición de uno de los presentes, han empezado a surgir cuestiones teóricas que he removido junto al azúcar de mi café. Pero pronto ha surgido un tema que me ha hecho dejar por un momento de tratar de leer el futuro en los posos del café: la desaparición de algunos de esos impuestos en países como Canadá y Australia debido a su federalismo político.
Por lo visto, como diferentes regiones aplicaban distintamente el impuesto, una homogeneización del mismo, siendo a la baja, no podía menos que suprimirlo. Y ahí está la cuestión: ¿un impuesto como sucesiones es realmente útil dado su nivel recaudatorio? Si es así, ¿por qué dejar que muera?
Lejos de analizarlo, lo que me interesa es la reacción suscitada en la sala, enzarzada en una discusión sobre las decisiones al respecto de las comunidades autónomas españolas, con dispar nivel de gravamen al tratarse de un impuesto cedido por el Estado. Se argumentaba que las soluciones posibles, dado el sistema español, implicarían un precio político que ningún partido estaba dispuesto a pagar (una comunidad con una cesión de este tipo no consentiría una retirada de la misma, y posiblemente una centralización podría ser la única salida). Y ya nos hemos encallado en constitucionalidades y críticas a Madrid o a Barcelona, o al estatuto de tal o al de cual.
Uno llega a cansarse de las discusiones a propósito del pseudo-federalismo español, sobretodo en tema de harmonización de criterios legales, económicos, sociales... Tal vez porque mi idea de federalismo ya ha huído de pensar en frágiles federaciones españolas para concentrarse en ña construcción de sólidas federaciones europeas. Acumular inicialmente el poder en Bruselas podría ser una salida para solventar diferencias regionales. No se trata de permanecer anclados en viejas diferencias, sino de evolucionar para poder afrontar nuevos retos y competir contra nuevas regiones en alza cuyo lema bien podría ser el conocido "divide y vencerás". ¿Permanecer divididos o luchar por derrocar muros y tratar de estar unidos? ¿Y si dejáramos de pensar en el utópico federalismo español para concentrarnos en la construcción de un nuevo y sólido sistema federal europeo?
Tal vez en ese punto la clave sería plantearse el número de federaciones de ese nuevo sistema (no sólo por las ampliaciones planeadas, sino por hipotéticas escisiones de actuales estados), pero ese es ya otro asunto, y muy controvertido.

jueves, 3 de mayo de 2007

Modernizarse y morir

Queda lejano el día en que Tuvalu saltó a la fama por la venta del dominio .tv. Sin embargo, la actualidad española en materia de corrupción urbanística/artisteo, me ha hecho pensar en la evolución de tan idílico archipiélago desde aquel olvidado 1998.
Los $40 millones cobrados, pese a ser una auténtica ganga, suponían una ostentosa inyección económica para una población de tan solo 11.000 personas. Desgraciadamente para ellos, tuvo que venir el aguafiestas de Al Gore para comunicarles que el suelo sobre el que se sustentaba su pequeña nación tenía fecha de caducidad.
Como es lógico, las autoridades locales, empezaron a preocuparse por conocer en qué consistía realmente eso a que llaman calentamiento global. De este modo, constataron que en un período inferior a 20 años, sus serpenteantes islitas se zambullirían definitivamente en las aguas del Pacífico.
Menudo sobresalto, habría que buscar aposento para varios cientos de familias poniéndose en contacto con los lejanos vecinos australianos y neozelandeses. Bueno, debieron pensar algunos, es cierto que la evacuación es obligada, pero... todavía quedan unos añitos de bonanza.
De este modo, algunos avispados, aprovecharon los ingresos de "aquéllo del .tv" para modernizar la isla. Sí, el que puede, puede. Así que en poco tiempo, se asfaltaron carreteras, se construyeron viviendas, hoteles o aumentó súbitamente el número de vehículos (que era anteriormente de 4, tal como suena). Curiosamente, los impulsores eran governantes o familiares de los mismos, quienes regentaban los hoteles, vendían los automóviles, construían los edificios o, incluso, eran dueños de las gasolineras.
Es una lástima perder un país con una infraestructura completamente nueva; con lo que se han esforzado sus dirigentes por colocar el país en la órbita mundial, posicionándose incluso vehementemente a favor del protocolo de Kyoto. Al menos esos governantes no actuarán como honrados capitanes hundiéndose con su nación, al menos tendrán la posibilidad de desembarcar en Nueva Zelanda o el país que les plazca (el dinero es como una llave maestra), a diferencia de sus otros 10 mil y pico compatriotas, quienes ya son rechazados en Australia y deben cumplir ciertas condiciones para viajar a la Tierra Media.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Imagina un Imperio mayor

Imaginad por un momento que "The Wall Street Journal" encadena una serie de artículos en los que se pone de manifiesto una revalorización de una empresa, pongamos por ejemplo la cadena Fox. Dado el prestigio y alcance de dicha publicación cabría la posibilidad de que las expectativas creadas por la misma, aun pese a basarse en datos falseados, pudieran impulsar la compra de activos de Fox de modo que la revalorización, bursátil en este caso, fuera realmente efectiva.
Imaginad que un empresario, pongamos por ejemplo R. Murdoch, ha tenido el mismo pensamiento, por lo que decide pujar por Dow Jones (que no sólo posee "The Wall Street Journal", evidentemente).
Ahora, dejando a un lado vuestra imaginación, podéis leer esta noticia.

miércoles, 18 de abril de 2007

ERE de RTVE, el problema de las pensiones

Hace poco más de un mes dejé escapar la oportunidad de escribir sobre la firme propuesta del gobierno alemán de elevar la edad de jubilación hasta los 68 años. Hoy, aprovechando el adiós de Pedro Barthe (voz de las retransmisiones de los partidos de baloncesto) reprenderé el tema dándole una versión española.
Este periodista, que llegó a ostentar el cargo de responsable del área de deportes, se ha acogido al plan de regulación de empleo de la cadena a sus 52 años. A partir de ahora, recibirá, teóricamente, el 92% del salario neto que percibía, como lo harán igualmente los más de 4.000 profesionales incluidos en el ERE.
El gobierno español (sin distinción de colores) viene planteándose seriamente la posibilidad de retrasar la edad de jubilación desde hace algunos años. A su entender, las empresas están desperdiciando profesionales de contrastada experiencia cuyo know-how es sin duda capaz de contrarestar el escaso sobrecoste que supone su permanencia en plantilla.
Curiosamente, RTVE, una de las pocas empresas de titularidad pública que se mantienen en el país, hace oídos sordos de las opiniones del gobierno en ese sentido. La corporación prescinde de miles de profesionales de dilatada experiencia y, la mayoría, de contrastada profesionalidad; y lo hace a una edad alarmantemente temprana, posiblemente en el mejor momento de las carreras de muchos de ellos.
La credibilidad del ministro Solbes, o del que ocupe su lugar a continuación, al comunicar a los españoles la necesidad de aumentar la edad de jubilación para garantizar el sistema actual de pensiones puede verse seriamente dañada con este tipo de ejemplos. ¿Quién convence ahora al señor que se ha pasado la vida trabajando hasta los 65 años 10 o 12 horas diarias en una obra, bajo las inclemencias meteorológicas, bajo la supervisión de auténticos tiranos y con salarios abultados por bonificaciones extraordinarias que no se consideran como base de cotización (quedando una pensión sorprendentemente baja) a que dilate un par de años más su vida laboral?
Las empresas rejuvenecen constantemente sus plantillas, y no tan solo por cuestión de imagen, argumentan también que se trata de aumentar la productividad o simplemente de reducir costes. En un entorno liberalizado, el interés del estado por retrasar la jubilación choca frontalmente con el de las grandes empresas por disponer de plantillas jóvenes, y un intervencionismo deliberado para solventar la discrepancia sería una solución absolutamente inviable.
Con tales condiciones, de salir adelante una ley al respecto, posiblemente tan solo las empresas de reducida dimensión mantendrían en sus plantillas a sus empleados más longevos. Empresas que, si bien son en número las más abundantes en nuestro país, no lo son en absoluto en cuanto porcentajes de contratación sobre el global. Las grandes multinacionales seguirían con sus políticas de recursos humanos modernas; de no ser éstas aceptadas, trasladarse a otro país es tarea sencilla en estos tiempos.
Los entornos cambian, las políticas también deben hacerlo. Si bien hasta ahora ha bastado con las cotizaciones para pagar a los pensionistas, tal vez en un futuro deba contemplarse que deban dedicarse también otras partidas a tal efecto, en lugar de mantener un sistema que, dadas las características demográficas del país, tiene fecha de caducidad. Para ello, el Estado debe de comportarse también como una empresa, debe buscar mayor productividad, debe reducir costes, sin huir de la obligación de mantener un aceptable nivel de bienestar social.
En ningún caso debe de ser necesario disminuir las prestaciones en materia de educación o sanidad, al contrario, debe de trabajarse en su mejora. Pero hay muchas partidas presupuestarias prescindibles, cantidades insultantes malgastadas. Hay quien aboga por abandonar la televisión, por deshacerse del ejército (esta aparente locura funciona en algunos países desarrollados, incluso permitió a otros como Japón o Alemania llegar a donde hoy están); el caso es que hay posibilidades de reducir costes (sólo reduciendo las cantidades que se gastan en viajes oficiales la bolsa para pensiones tendría una buena base). Y es que si no cuidamos a nuestros trabajadores es inútil hablar de medidas para mejorar la productividad o la calidad del trabajo; sin modernización se acarrean los vicios de una infraestructura ya con demasiados parches.

martes, 6 de marzo de 2007

Absolut Vodka: a drink of State

The usual problem of public companies (referring to government-owned corporations) is the lack of competitiveness, which, in addition to several aspects of the public economy, has been the reason why this kind of companies have been privatized within the last two decades.
Governments tend to blame this inefficiency on the product they offer, traditionally related to energy, infrastructures or communications. The privatization of some public corporations proved, however, that even this kind of products could be profitable (take, for instance, the last results of Telefonica).
But energy, natural resources or infrastructures are just the most common "public products"; some countries, far from being affraid of the power of capitalism have extraordinarily introduced their products in global markets, reaching important market shares. Can you imagine which is the Swedish government star product? Right: Absolut Vodka.
Absolute, as the second vodka brand by sales volumes, shows that public companies can actually have benefits. It is difficult to imagine the Dutch government owning Heineken, or the American owning Jack Daniels, I would like to think that it is difficult due to a matter of Ethics of those governments, though I think it is due to a lack of imagination, in fact. Do you think it is ethically correct for a government to produce vodka? It may be a paradoxe, but Sweden had the hardest anti-alcohol policies of the E.U., and the amount of alcohol per person per year is five times less than the one in Spain (20 l. to 5 l.). Does it mean the Swedish know how to deal with alcohol?
Anyway, Absolut Vodka will probably not be a Swedish public company from next autumn, as several private companies such as Bacardi are interested in buying it. A politically-correct decision that will decrease the public income, time to focus just on forests or education.

viernes, 2 de marzo de 2007

Fiji, still a paradise?

The image I have always had of Fiji is the one of paradise. Despite not being a sea lover, the idea of spending a holiday in a hut on the sea, surrounded by nothing but peace and amazing beaches has been on my mind for ages.
To my surprise, I have come across an article concerning Fiji's economy which could change the image of this paradise island. Fiji's economy seems to be absolutely doomed and, what is worse, its government is probably not the best one to drive an important reform in order to end up with the current situation. Will we witness the island's collapse in coming months? Or will it just be a collapse for the local population, with no repercussion at all for tourists?
Globalization makes us all live in a similar way, meaning with a similar lifestyle, unfortunately, I am affraid there are places in the world that need to keep their own way of living to survive. They are probably just a few distant nooks on Earth, but as long as there are people living in them, we have to respect their lives, otherwise, we will do them more harm than good.

jueves, 1 de marzo de 2007

Time to be affraid?

The "unexpected" results of this week, with drops in all markets, have made investors become aware of the danger that the U.S. economic weakness can provoke.
I have always thought that if investors are real analysts with experience they can respond in an appropiate way to these incidents. However, it can easily turn into a serious problem as more an more people (not professional analysts) are becoming little investors. The reaction of these new "customers" is unpredictable; depending on their decisions they can make it worse.
It would be difficult to reach the current levels without all these little investors, and it would probably be impossible to experiment even more increases in the short term if their number does not increase. But it is necessary to control them somehow, which goes against liberal principles.
Is it just a way of controlling individuals? Why did Shangai's market suffered from the sharpest drop while it was the American economy the one meant to be weak? Is it time to be affraid?

martes, 27 de febrero de 2007

Crecer a cualquier precio

Mantener el ritmo de crecimiento a que estamos acostumbrados en este país no es tarea fácil. No lo es, al menos, para una economía que, como la nuestra, está basada en sectores tan cíclicos como la construcción.
Tras constatar la leve desaceleración en la promoción de viviendas, factor clave en el "bienestar" de los españoles y motor incluso de la economía europea del último lustro, es necesario potenciar nuevos sectores, desarrollar nuevos modelos que incrementen los ingresos provinientes de sectores nuevos, modernos, de alto valor añadido. Frente a la febril corrupción urbanística que, curiosamente, sólo preocupa desde hace un año, es necesario buscar alternativas, mercados inmaculados, impolutos.
Y sí, contrariamente a lo que se suele decir, somos eficaces, ya hemos encontrado una primera solución para mantener la producción nacional a los niveles actuales.

viernes, 23 de febrero de 2007

El precio del silencio

Ya viene siendo habitual el cese o dimisión de consejeros de grandes empresas que, previo cobro de desorbitadas cantidades de dinero, deciden buscar nuevos retos fuera de la empresa que ha garantizado su plan de jubilación.
En un entorno empresarial que busca abaratar el despido como una de las medidas de flexibilizar la legislación actual y dinamizar así la contratación, resulta sorprendente como, de motu propio, se llegan a pagar 84 millones de dólares por un despido (a una sola persona).
El último caso ha tenido lugar en Metrovacesa, aunque esta vez la cifra era muy inferior, apenas 3,2 millones de euros. En un sector como el inmobiliario, y comparando esta indemnización con la de otros directivos de diferentes sectores en situación similar, el pobre ex-consejero delegado de la inmobiliaria puede sentirse mal pagado. Por otro lado también hay que considerar que el mundo inmobiliario parece ser líder en generación de dinero b, por lo que a la indemnización indicada podrían añadirse fincas, terrenos, bolsas de basura...
En cualquier caso, es posible pensar que, a pesar de que su precio no ha resultado una absoluta ganga, el silencio no cotiza igual para todos los países y sectores. Incluso en este país hemos asistido a compras de tan preciado "valor" a cotizaciones muy superiores. ¿Es eso consecuencia de la futura decadencia del mercado inmobiliario? ¿O es tal vez que en tal mercado el silencio ya está garantizado por la cantidad de intereses que confluyen a la vez? Sin olvidar, por supuesto, que cabe la posibilidad de que tales indemnizaciones sean efectivamente le retribución justa por el trabajo llevado a cabo en la empresa.

viernes, 26 de enero de 2007

In & out

It is obvious that Spanish economy has boomed during the last few years. The incredible growth, nearly twice the average growth of the eurozone, has made feel proud the different Spanish governments of the period. We are suffering now in Spain a nonsense fight between the two main parties due to which short term results are the only important matter and, so, the only thing to worry about.
The conservative party, now the Opposition, has fallen into a deep decadence, and the lack of ideas of its leaders has made them focus just on terrorism and on what they call "the balkanization of Spain" (maybe not to be forgotten, but certainly not the most serious problems of the country). Surprisingly, they have managed to drive political debate into that direction, providing the medias with a great deal of headlines which offend, annoy and divide the population, headlines that can only do harm, no good at all.
With such a depressing panorama, each government show off because of the economic improves. According to the statistics, it is obvious that our economy has become one of the most powerful in the EU. Several indicators put Spain on top and that has been the origin of political propaganda that makes some people think that terrorism and "the balkanization" are the main problems of the country.
However, sometimes it is necessary to find out some information from "the outside" that can help us understand "the inside" or, at least, to give us additional information from a different point of view. I have just come across an article in "The Economist" showing a different interpretation of Spanish indicators. I recommend you to scheme the article and read the opinon of Olivier Blanchard, of the Massachusetts Institute of Technology (in the photograph).
You can find the article here.

martes, 19 de diciembre de 2006

Ellos siempre ganan

A menudo observamos con nostalgia el sentimiento de nerviosismo, ilusión y alegría que muestran los niños en estas fechas, aquéllos que tienen la suerte de esperar la llegada de Papá Noel o Los Reyes Magos. Posiblemente todos tenemos algo que alegar frente a estas fechas, todos menos ellos, que las esperan impacientes durante todo el año.
Hoy, cuando en el infomativo hablaban de la compra por parte de Famosa de otras empresas jugueteras para hacer frente a la creciente competencia asiática, he recordado nostálgicamente aquellos años en que preparaba concienzudamente una mesita con polvorones, turrón y cava a la espera de que, en unas horas, en su lugar encontraría mis ansiados regalos. Si tuviera unos años menos la noticia me hubiera alegrado, ya que Sus Majestades deben de ver con buenos ojos poder hacerse con los regalos en el mismísimo oriente, sin embargo, hoy he pensado en otra cosa, qué otras vías tendría Famosa para no sucumbir a la feroz competencia asiática.
La respuesta sólo me la podía dar Dios que, considerando la nueva iconografía que he aprendido en el blog de Alex Guerrero, no es otro que el mismísimo Google. Pero como estas cuestiones no tienen respuestas mágicas ni únicas, me quedo con dos estrategias diferentes a la de la española. ¿Y si se trabaja en dos frentes, si se focaliza tanto el mercado de los niños como un mercado con ausencia de niños? Acabo visitando las webs de dos grupos a los que pertenecen Chicco (nunca conseguí el Chicco Rodeo) y Mr. baby, sonrío, me sorprendo, qué brillante. Sendos grupos han apostado por un mercado completamente diferente: el de los preservativos. El primero de ellos aglutinando la marca Control, el segundo, la también puntera Durex. Efectivamente, ellos siempre ganan.

"All fiestas must end"

Esta mañana, hojeando medio endormiscado el Wall Street Journal, he leído un titular que me ha llamado la atención: "Deconstructing Spain". Mientras trataba de diluir por última vez el azúcar en mi café preparándome para unos minutos de concentración en el artículo, no he podido contener una sonrisa: ¿habría también en el artículo un personaje desenfocado y frases memorables como "Yo soy ateo por la gracia de Dios" como en la película de Allen?
Definitivamente no. El tema volvía a ser el recurrente boom urbanístico y sus amenazas sobre la economía española. En cualquier caso, qué se dice más allá de nuestras fronteras sobre uno de nuestros tópicos, ya absolutamente intoxicado, podía ser interesante.
La información aportada, sin embargo, no resultaba nueva. El editorialista, Bret Stephens, partía de la base que no es la economía española la que está creciendo notablemente, como los principales indicadores así pueden hacer creer, sino su mercado immobiliario. A ello añadía que, mientras que nuestra economía supone alrededor de un 11% de la de la zona euro, la demanda española ha alcanzado la cifra del 32% en la misma zona. Bajo esas premisas, la visión apocalíptica del autor se desata.
Dado el peso del sector de la construcción en el PIB nacional y la concentración del crecimiento económico y el empleo que ello supone, y teniendo en cuenta que cada año se construyen unas 800.000 viviendas, que el procentaje de primera vivienda cubierta ya asciende al 85% y que el mercado de segunda residencia o la inversión en vivienda puede crecer en la medida que el precio es atractivo, las bases para la recesión económica española (siempre teniendo en cuenta los datos y las opiniones de Bret Stephens) están sentadas.
Ese era el esquema básico de su argumentación, edulcorado con alguna referencia a los casos de corrupción de Seseña o Marbella, y también considerando la caída de la productividad.
Pero lo que me ha irritado realmente del artículo era la excesiva y tal vez desacertada politización del asunto. Y es que el autor no plantea todos esos datos como una descripción de la situación actual, sino como una denuncia al gobierno de centro-izquierda en el poder. Ya en el segundo párrafo se insinúa esa idea: "All fiestas must end, or at least wind down. In this case, the thriving housing market covers up structural shortcomings in the economy to which the center-left government has paid scant attention." Denuncia, más adelante, que el gobierno ha alentado la situación a través de favorables medidas fiscales (tal vez existan, pero la legislación fiscal no se reforma cada legislatura). En cuanto a su crítica sobre la baja productividad y los efectos de ésta a medio plazo, planteo una reflexión: en estos momentos, la construcción, junto con los servicios, representan el mayor polo de atracción de empleo; y son precisamente esos sectores los que, por su propia estructura y características, aglutinan la menor productividad; de producirse la tan temida catástrofe la productividad no sería el problema, pues los otros sectores tienes índices aceptables.
Para acabar, esta es su sentencia: "The government of Prime Minister José Luis Rodríguez Zapatero seems far more content to ride the economic coattails of reforms introduced by its predecessors. But unless Madrid tackles these issues, Spain's boom times may soon be followed by a return to the more familiar mediocrity of the past."
No entiendo cómo se puede pretender que la situación del sector de la construcción en este país está donde está por la pasividad del gobierno actual, que lleva tres años en el poder mientras que la situación lleva agrabándose desde finales de los 90. Es evidente que este gobierno se jacta de ciertos indicadores económicos por engañosos que éstos sean, pero igualmente lo han hecho todos los anteriores y lo harán los que han de venir, y es que el triunfo en las elecciones es la gran meta, desafortunadamente.
Me molesta el posicionamiento político del periódico, de todos los periódicos, pero no me sorprende, desgraciadamente estamos acostumbrados a ello y, menos, como en este caso, en que el editorialista puede haberse visto motivado por la postura del gobierno español en Iraq o su posicionamiento en el conflicto de Israel contrario a sus ideas (hay quien considera a Stephens como pro-israelí). Lo que sí me sorprende, es que un editorialista de WSJ incurra en el siguiente error: si afirma "Spanish consumers keep the EU going", ¿cómo pretende aislar el desastre español, la vuelta a su "familiar mediocridad del pasado"? En un mercado globalizado, los fracasos no son nunca individuales, por lo que las consecuencias tampoco. Por otro lado, ¿es consciente el autor de la complejidad de la legislación española en materia de competencia urbanística? Si así fuera, ¿querría aceptar que la situación actual no hubiera sido posible sin el beneplácito de gobiernos locales de ambos colores?